Por el balcón de la habitación de levante del primer piso el aire de la tarde es fresco en primavera y se agradece sobretodo en verano; mientras que es tranquilo los cortos días del otoño y el invierno. Somos tierra de vientos, no siempre amables, pero hechos per escampar nieblas y desnudar las cepas cuando la viña vive en calma, al acabar la vendimia. Y para esparcir los olores de los matorrales cercanos y de los almendros en flor, o para jugar al escondite con algún águila distraída que nos baja del Montsant. |